lunes, 25 de mayo de 2015

El hundimiento del destructor HMS Coventry


Ataques a la HMS Broadsword y el HMS Coventry

Para el 25 de mayo se había podido determinar la posición estimada de al menos dos buques enemigos que pululan en cercanías de la isla Borbón (al norte de la Gran Malvina) y próximos a la boca del Estrecho, las cuales se cree están actuando como trampa misilistica contra las incursiones a San Carlos.

Lear Jet LR-35A, indicativo "Rayo". Despega de Comodoro Rivadavia a las 13:35 despega Rayo 2, el Lear Jet LR-35 del mítico Escuadrón Fénix, Tripulación: Tenientes Emil Williams y Gustavo Cercedo, Cabo 1º Dardo Rocha. . Misión: retransmisor. Cumpliría la delicada tarea de Control Aéreo Avanzado, servir de nexo entre los distintos servicios de alerta y control, tanto en las islas como el continente, y los halcones. Debía encontrarse en el punto este (51º 30' S / 64º 00' O), a nivel de vuelo 350 para apoyar a las escuadrillas:

Tres A-4B Skyhawk, indicativo "Vulcano", armados con una bomba MK-17. Tripulación: Capitán Marcos Carballo (C-225), Teniente Carlos Rinke (C-214), Alférez Leonardo Carmona. 

Tres A-4B Skyhawk, indicativo "Zeus". Tripulación: Primer teniente Mariano Velasco (C-212), Alférez Jorge Barrionuevo (C-207), Teniente Carlos Osses (C-204).
 
De izq a der : Capitán Carballo, alférez Barrionuevo, teniente Rinke, primer teniente Mariano Velasco
Los seis pilotos intervinientes se arremolinan junto a un oficial de operaciones sobre la carta de navegación, para determinar la mejor penetración. Deciden ir por rutas ligeramente diferentes, para cubrir más terreno y no llevar "todos los huevos en una sola canasta".

La escuadrilla Zeus (1er Tte Velazco; Alf Barrionuevo) por isla del Pasaje hasta isla Borbón y de ahí aproximación final al objetivo. La escuadrilla Vulcano (Cap Carballo; Tte Rinke) lo haría por Bahía Nueve de Julio hasta isla Rasa y entonces al objetivo. Ese último tramo lo cubrirán casi a la par.

Tras los cálculos de consumo se determina que la carga es suficiente para no tener que reabastecer en el tramo de ida.

Verifican la hoja de configuración, carga completa de munición para los cañones de 20 mm, full de combustible en el interno y los dos tanques externos que penden de las alas, una pepa Mk-17 BRP de 500 Kg en la estación ventral.


Entre las 14:00 y las 14:05 despegan cuatro de los seis previstos, dos abortan por falla y el resto sigue adelante. Primero altos para economizar, luego rasantes para evitar la detección.

Al descender y comenzar a volar próximo a las crestas de las olas, el líder Vulcano, Capitán Carballo, comienza a notar que un velo de sal se va formando sobre el parabrisas, empobreciendo la visión. Recuerda entonces a ese sonriente mecánico, que lo recibió al pie de la escalerilla en Gallegos y que orgulloso le comentó:

-¿Le gusta como se lo deje jefe?-

Con gran esmero y buena voluntad había repasado el parabrisas, dejándolo brillante e inmaculado, sin reparar en el hecho de haber removido la solución, que el 1er Tte Bioquímico Haggi, había desarrollado para evitar la acumulación de sal marina. Pese a ello, y luego de la tensa navegación, puede apreciar al frente el contorno de los primeros islotes del archipiélago.

Llegaron los Vulcano a Puerto Ruiseñor en la Gran Malvina, primer punto de notificación. Quebrando cautelosamente el silencio de radio, llama a Rayo para enterarse de cualquier cambio de posición en los blancos, o lo que sería peor, el movimiento de alguna nefasta PAC en las cercanías.

Sin novedad, se debería continuar entonces con la ruta prevista en el plan, que indicaba continuar a partir de Puerto Ruiseñor, sobre tierra, con rumbo norte hasta alcanzar Isla Rasa, un diminuto afloramiento rocoso al oeste de Isla Borbón, para luego encarar la etapa final tras la que iniciarán la corrida de bombardeo.

Observa la costra cada vez más prominente en el parabrisas, por el lateral divisa las estribaciones de los montes. Si continúa en línea recta sobre tierra como se le indicó tendría que sobrevolar las alturas del Monte Beaufort que en su punto más alto alcanza los 680 metros. En rasante y con la visibilidad reducida, las posibilidades de llevarse por delante un cerro son elevadas, por lo que decide apartarse algo al oeste de la ruta y mantenerse bordeando la costa y peinando las olas. Escalonado a la izquierda y algo más atrás va Rinke, bien pegado a la superficie e imitando a su líder como un espejo. Dentro de la pequeña cúpula de plexiglas, el casco blanco se agita de un lado al otro verificando que todo marche como debiera.

-¡Atento que hay una PAC entrando al sur por el Estrecho!-

El aviso, como el graznido de un tero, alerta a los halcones que dan un escueto comprendido y se preparan para el imprevisto. Aún están lejos pero no tanto.

Tras cruzar el brazo más alejado de la isla, y dejados atrás los peligrosos montes, tuercen su curso al este, en procura de acercarse más a la ruta original.

Isla Borbón al frente. La rodean por el oeste y bordeando su costa norte comienzan a acercarse a la boca del estrecho. Algunas millas más atrás y a la izquierda están los Zeus.

15:20

Carballo, quien iba al frente, llega a la conclusión de que están próximos al objetivo y comienza a recorrer el horizonte con sus ojos en busca de las siluetas que ha memorizado hasta el hartazgo.

Allí están, inconfundibles. Una fragata clase 22 (HMS Broadsword), navegando hacia el nordeste y seguida de cerca por un destructor clase 42 (HMS Coventry), de cuya identidad no caben dudas, el cañón de 4,5 pulgadas a proa, detrás el amenazante lanzador gemelo Sea Dart, la enorme antena de radar, un mástil delgado adelante y una torre negra detrás, en el medio de éstas, la chimenea y los dos grandes radomos como tazas de café boca abajo.


En ese instante por los auriculares de los Zeus, que iban dos minutos más atrás, surge la voz gangosa del líder Vulcano quien le notifica a su numeral haber avistado el blanco e inicia la corrida. Carballo da plena potencia a su turbina y pulsando nuevamente el botón del VHF grita un estruendoso ¡Viva la Patria!


Ante esto, Velasco y Barrionuevo se preparan para atacar, pues ya están cerca. Conectan el panel de armamento y se ajustan las mascarillas de oxígeno, mientras, aguzan sus sentidos en busca de algún rastro que les confirme la presencia del enemigo y por algún motivo ambos han olvidan de momento la cercanía de la PAC de Sea Harrier, de la cual han sido alertados.

Dentro de los buques la convulsión es total. Toda la tripulación grita y corre de un lado a otro para preparar la respuesta, la alerta general suena incesante por los altoparlantes, en el puente de la Coventry, el Capitán David Hart-Dyke y algunos oficiales elevan sus binoculares en busca de los incursores y alcanzan a divisar dos puntos oscuros que se acercan veloces a estribor.

-¿A cuál le tiramos señor?- Pregunta Rinke.

-Vamos a la de atrás que está menos defendida.-

Las naves incrementan su velocidad lo cual se puede percibir por los surtidores de blanca espuma que surgen de sus proas. Al instante ambas se cubren con una pantalla de fuego que produce numerosos surtidores en el agua, aunque aún los halcones no están dentro de su alcance. Es la advertencia.


Carballo tiene su parabrisas frontal totalmente nublado por la sal, pero por los paneles laterales puede ver bien. Se acerca más y más, el dedo ya sobre el disparador y cuando el buque se presenta nítido de una punta a la otra de su parabrisas la larga, saltando la estructura del buque con un margen algo más holgado.

Carballo ya , sobre la fragata Broadsword lanza la bomba que perfora la plataforma de vuelo de popa, donde el helicóptero Sea Linx se encuentra amarrado, se abre un orificio y la bomba, aún con velocidad, surge cercenando la nariz del Linx y ya detenida cae al agua del otro lado y sin explotar.


Pegado nuevamente a la superficie se escurre del enemigo mientras detrás se desata un poderoso estruendo.

Casi de inmediato le pregunta a su numeral:

-¿Pasó dos?.-

-¡Si señor... Acá detrás suyo y a la vista!-

Las bombas han alcanzado al destructor a proa de la banda de babor en un ángulo de 45 grados y se han incrustado muy en lo profundo, aún sin explotar.

-¡Tengo el blanco a la vista y estoy entrando!-

Anuncia entonces Velasco quien ya se prepara.

La fragata Broadsword inicia un fuerte viraje a estribor con la intención de cubrirlo del nuevo ataque que se vislumbra en sus pantallas de radar.


Por encima de ellos, dos Sea Harrier (800 Squadron RN al mando del Lt Cdr Neil Thomas), los vienen siguiendo, pero antes de tenerlos a distancia de enganche de sus misiles Sidewinder reciben por radio el llamado del Coventry, ordenándoles abandonar pues están entrando a la zona de cobertura de sus baterías y temen un azul sobre azul (impactar uno de sus propios aviones).

De la proa surge un Sea Dart que se eleva casi vertical, envolviendo al buque en una espesa nube blanca que se suma a la del cañón de 4,5 que renueva su fuego intermitente con inusitada furia, ésta vez sobre los Zeus.


Los Vulcano, ya fuera del alcance de tiro de los buques inician un amplio viraje y se convierten en espectadores privilegiados del drama que va a acontecer en segundos.


Ven como los Zeus se sumergen en el fuego antiaéreo y se aproximan, planchados sobre la superficie.

-¡El misil, mire el misil!-

Grita Rinke y ambos se quedan hipnotizados viéndolo, una corta llamarada anaranjada, casi blanca, seguida de una estela de humo gris marca el rumbo errático del proyectil, que tras su ascenso, busca en vano el objetivo que le han ordenado destruir, viborea unos instantes y termina alejándose.

En la Broadsword, el operador del Sea Wolf espera ansioso el enganche, la señal sonora surge, lo tiene y cuando va a pulsar el disparador...

El Coventry que maniobra a su lado se interpone en la línea de fuego y bloquea la señal.

El operador no puede dar crédito a sus ojos y el "¿what?" se le ahoga en la garganta.

Velasco, ya próximo al destructor Coventry lanza sus bombas, y franqueando los mástiles de la fragata se aleja. La bomba vuela rasante acercándose al agua. Va corta, rebota en un casi ridículo "patito" y se eleva, entra por la proa de abajo hacia arriba desgarrando la plancha de acero de la banda como si fuera de papel, a gran velocidad va perforando mamparos, provocando daños y focos de incendio.


-¿Salió dos?-

-¡Si señor, y vi a su bomba pegar en el casco y el otro que tiene un agujero a la altura de la línea de flotación, tira humo negro!-

El griterío generalizado se propaga por la frecuencia, hasta que un llamado tajante del Vicecomodoro Pereyra a bordo del Rayo los pone en situación.

-¡Hacer silencio en la frecuencia!-

Helicóptero Sea Linx con la trompa destrozada por la bomba arrojada por Carballo a la cubierta de la fragata Broadsword
Allá en lo alto, los tripulantes del Lear Jet están demasiado tensos como para sentir algarabía y pueden poner orden. Aún los Sea Harrier andan sueltos por ahí y necesitan escuchar atentamente cualquier aviso que el radar de Malvinas les pueda dar.

Cerca de allí, en la isla Borbón, personal de tierra, hace un alto en su actividad y luego de presenciar el violento ataque, asiste al final.


El Coventry, moribundo, con severos daños, compartimientos inundados , sin energía ni comunicaciones agoniza durante 30 angustiantes minutos, mientras la Broadsword, a su lado y también dañada aunque de menor gravedad, la asiste en un intento inútil de detener el incendio. Termina por alejarse y dedicar su esfuerzo a socorrer a aquellos que ya abandonan el destructor, junto a varios helicópteros que se han sumado a la tarea.


Alrededor de las 16:00 de éste día martes, 25 de mayo de 1982, el HMS Coventry se convierte en tumba de guerra para diecinueve de sus tripulantes, destinados a descansar por siempre junto a Palaver, García y otros tantos más.


20 minutos más tarde y varias millas al noreste de la isla soledad, el portacontenedores Atlantic Conveyor también se hundiría tras ser impactado por el segundo lanzamiento exitoso de Exocet por parte de la Aviación Naval.


Ahora el regreso, por separado y ascendiendo lentamente.

-Me quedé sin velocímetro.-

Acusa Rinke y Carballo comienza a temer por su "numeral de hierro" ya que así se le hará muy difícil perforar la capa de nubes en el retorno.

Con preocupación, barre lado a lado con su vista en busca de su compañero y al cabo de unos minutos divisa, atrás y a su izquierda, una estela de condensación.

-Ahí estás pibe, voy a vos.-

Al instante surge una segunda estela, no es Rinke. Mejor descender y meterse en la sopa (la capa nubosa) antes que los vean.


Viaje solitario y silencioso, con la adrenalina que afloja y el temor que sigue ahí. Las piernas se relajan y duelen, las manos tiesas, el sudor que se ha enfriado y produce escalofríos. Los minutos transcurren algo más lentos.

Al fin, al frente surge una línea parda en el horizonte, que quiebra el infinito azul que ha acompañado a los halcones a lo largo de su camino de retorno. La costa dentada y filosa de Santa Cruz se muestra con una indescriptible belleza, solo percibida por los ojos de aquellos que la han anhelado tanto.

El infame destructor británico que atacó al cap. Palaver y al cap García se sumerge en el Atlántico Sur para siempre

A lo lejos, Carballo toma contacto con la pista de Gallegos, pulsa el micrófono y con apreciable emoción lo hace saber al control.

-¡En el día de la Patria, con pista a la vista... Regresando todos y con la misión cumplida!-
A lo que se suma la voz de otro halcón.

-Nunca pensé que la visión de una pista me parecería tan hermosa.-

Uno a uno los A-4B toman pista y la despejan en el primer rodaje a mano. Al llegar a la plataforma una marabunta de mecánicos, armeros y pilotos los reciben y los abrazos son interminables.


El ¨Rayo 2¨, regresó a Comodoro Rivadavia a las 16:55 hs, por Malvinas.
Los "Zeus", arribaron a Río Gallegos a las 17:00 hs.
Los "Vulcano", arribaron a las 17:00 hs.


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