sábado, 23 de mayo de 2015

El hundimiento de la fragata HMS Antelope


El hundimiento de la fragata HMS Antelope

El 23 de mayo de 1982 la Fuerza Aérea Sur preparó órdenes fragmentarias para atacar los buques y la cabeza de playa. 

Tres A-4B Skyhawk, indicativo "Trueno", armados con una bomba MK-17. Tripulación: Capitán Hugo Palaver, 1er Teniente Luciano Guadagnini (C-242) y Alférez Hugo Gómez (C-240). Falló el avión del guía y el 2 y el 3 se unieron, desde el despegue, a la escuadrilla "Nene". Despegaron de Río Gallegos a las 12:00 hs y arribaron a las 15:30 hs.

Tres A-4B Skyhawk, indicativo "Nene", armados igual que los anteriores. Despegaron de Río Gallegos a las 12:00 hs. Tripulación: Capitán Marcos Carballo (C-228), 1er Teniente Carlos Rinke (C-239), 1er Teniente Carlos Cachón (se cayó desde la escalera, al subir a su cabina, sufriendo una lesión en su pierna; no salió). Al unírsele los "Trueno", esta escuadrilla quedó constituida por: Capitán Marcos Carballo, 1er Teniente Luciano Guadagnini, Teniente Carlos Rinke y Alférez Hugo Gómez.

No encontraron al Hércules KC-130 en el punto preestablecido, porque le habían dado las coordenadas equivocadas al reabastecedor. Lo ubicaron a 150 km del punto de reunión, siguieron al objetivo e ingresaron al estrecho desde el sur. Encontraron un helicóptero Lynx de la fragata Antelope, lateral   a la  bahía San Carlos, frente a su entrada. Recibieron fuego antiaéreo de las fragatas Antelope y Broadsword. Se internaron en viraje, al norte de la isla Soledad, para regresar con rumbo oeste, por el brazo norte. Un momento antes de lanzar la bomba, Carballo

En la corrida final, un minuto antes de lanzar la bomba, el capitán Carballo (el jefe de Escuadrilla), percibió una fuerte explosión, debajo del ala derecha, producida  por la detonación de un misil lanzado desde tierra. Abortó el ataque con la intención de eyectarse, pero al notar que aún tenía dominio del avión, decidió regresar al continente. En Goose Green, fue atacado por otro misil terrestre, que pasó cerca de su cabina. Con el avión controlado, emprendió el regreso a su base.


El 1º teniente  Rinke ( numeral 2) observó la violencia del impacto del misil en proximidades del avión de su jefe de Escuadrilla, sin poder evitar introducirse en el humo y las piedras levantadas por la explosión. Cuando salió del humo, observó una fragata a su frente, hizo puntería, arrojó su bomba MK-17 y escapó raudamente. La bomba se introdujo en la parte posterior de la “Antelope”, quedando allí sin explotar.


El 1º teniente  Guadagnini (numeral 3) perdió de vista al guía, por ello debieron separarse en secciones. El Alférez Gómez continuó el ataque y alcanzó a la Antelope con una bomba MK-17, de 1.000 lb, que no explotó.

El jefe de sección, 1er Teniente Guadagnini, lanzó su bomba. Un instante después, fuego antiaéreo de la Antelope le impactó en el ala derecha.

Pareció que iba a estrellarse en el agua, pero en un supremo esfuerzo el piloto enderezó el avión y se estrelló contra el mástil de la fragata.


Cuando ésta aún se bamboleaba por el impacto, entró en su casco la bomba del 1er Teniente Guadagnini que, junto con la del Alférez Gómez.

El alférez Gómez evadió la nube de misiles. En la salida sobrevoló un buque y apreció que era el Canberra. Además, divisó ocho buques dentro de la bahía. Los Nene Arribaron a Río Gallegos (Nros. 1, 2 y 4) individualmente a las 15:30 hs.

El ataque de la Aviación Naval Argentina


A-4Q de la 3º Escuadrilla Aeronaval 

Cuatro A-4Q Skyhawks, armados con cuatro bombas de 500 libras (227kgs.)Mk.82 cada uno. Tripulación: CC Castro Fox (3-A-301), TN Benitez (3-A-302), CC Zubizarreta (3-A-306), TN Oliveira (3-A-305). Despegaron de Río Grande a las 12:25hs.

Los Douglas A-4Q de la Aviación Naval comandados por el capitán de corbeta Rodolfo Castro Fox:.(3-A-301). En vuelo rumbo a Malvinas realizaron reaprovisionamiento  de combustible, en vuelo, junto a  un KC-130. Durante la maniobra; uno de los A4Q (3-A-305) pilotado por el teniente de navio Olivera no pudo completar su carga de combustible, en los tanques auxiliares, y debido a esa falla se le ordenó regresar a Río Grande, quedando dos A-4Q en vuelo, como numerales de Castro Fox,el teniente de navío Marcos Benitez (3-A-306) y el capitán de corbeta Carlos Zubizarreta (3-A-302). Los tres aviones restantes cruzaron la Isla Gran Malvina por el Norte y, apenas llegaron al estrecho, vieron sus blancos. Bajo un intenso fuego antiaéreo proveniente de la costa y los buques, el  CC Castro Fox (3- A-301) lanzó sus 4 bombas Mk-82 sobre un buque tipo asalto anfibio (posiblemente HMS Intrepid), escapando al frente. El TN Benitez (3-A-302) atacó a la fragata tipo 21 HMS Antelope que estaba a popa del anterior, lanzándole tres bombas (dos de ellas no explotaron pero quedaron alojadas en el interior del buque, la cuarta no salió) y escapó por izquierda. El CC Zubizarreta  (3-A-306),  atacó un tercer buque fondeado en Puerto Chancho, pero ninguna de sus bombas salió, por fallas en el lanzador MER.

 
Luego del ataque, el CC Castro Fox, observó que uno de sus tanques auxiliares no había transferido, por lo que su autonomía se vio seriamente disminuida. Decidió eyectar todas las cargas subalares (tanques y MER) y ascendió, haciendo caso omiso a las PAC de Harrier, a fin de reducir el consumo de combustible. Aterrizó en Río Grande después de un regreso solo, prácticamente sin combustible. Los otros dos aviones lograron reunirse luego de completado su escape individual.


 
Cap. de corbeta Zubizarreta + 23.05.82
Al aterrizar, el 3-A-306, a causa del hielo sobre la pista y viento cruzado fuerte, reventó una cubierta y comenzó a desviarse de su corrida saliendo de la pista. Al salirse, se cortó el parante de nariz, por lo que el CC Zubizarreta sabiendo que llevaba una bomba que no había salido y cumpliendo con las normas, se eyectó en una posición de nariz abajo, por lo que salió hacia adelante, impactando en el suelo. Fue trasladado al hospital de Río Grande, donde falleció poco tiempo después. El avión pudo ser recuperado y siguió volando a partir del 11 de junio.



El fin de la Antelope

Tras los ataques de los cazabombarderos argentinos a la fragata HMS "Antelope", los británicos intentaban maniobrar el buque para ponerse a reparo y tratar de evaluar sus daños. Pero la fragata tenía su destino sellado. Durante la madrugada del 24 de mayo, una de las bombas MK-17, alojadas en su interior, estalló mientras técnicos británicos pretendían desactivarla.


La explosión partió al buque, literalmente, en dos partes y lo dejó presa del fuego, lo que terminó por hundir la embarcación, por completo, en el estrecho de San Carlos.


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