lunes, 25 de mayo de 2015

El hundimiento del Atlantic Conveyor


El hundimiento del Atlantic Conveyor

El porta contenedores Atlantic Conveyor, un enorme buque de 14.946 toneladas, había sido requisado a la empresa Cunard Container Ship para realizar la importante tarea de transportar aviones Harrier, Sea Harrier, y helicópteros Chinook al teatro de operaciones de Malvinas.

Aviones Harrier embalados en el buque para ser entregados
El portacontenedor británico,zarpó de la isla Ascensión, el 6 de mayo de 1982 hacia Malvinas.
El día 25 de mayo de 1982, la nave aguardaba las primeras horas de oscuridad a 60 millas náuticas al norte de Puerto Argentino, para dejar en la Bahía de San Carlos una carga que la Brigada de Comandos 3 británico necesitaba imperiosamente para iniciar su avance organizado hacia las guarniciones argentinas. 

En esa ocasión, el Centro de Información y Control de Puerto Argentino, informó la presencia de actividad enemiga en el área. Para ello se designó al Capitán de Corbeta Roberto Curilovic (3-A-203) y al Teniente de navío Julio Barraza (3-A-204), de la 2º Escuadrilla Aeronaval para que acudan al ataque de las naves enemigas detectadas.

Sin embargo, en Río Grande, desde hacía ya varios días se venía preparando un segundo ataque con aviones Super Etendard armados con el misil Exocet A/M 39, de los cuales restaban sólo tres unidades. La enorme escasez de este misil obligaba a los planificadores argentinos a procurar hacer blanco en los objetivos navales más rentables que fuera posible hallar: los portaaviones de la Task Force. La unidad (2ª Escuadrilla de Caza y Ataque) se había adiestrado intensamente en los días previos habiendo realizado vuelos casi a diario para poner el sistema a punto para el próximo golpe a la flota británica.


El capitán de corbeta Roberto Curilovic y el teniente de navío Julio Barraza, ambos de la 2º Escuadrilla Aeronaval , habían demorado el despegue, por falta de avión cisterna Hercules KC-130, que los reabasteciera de combustible, en vuelo, antes de la aproximación final hacia sus objetivos.

De izq a der : pilotos aeronavales ten. de navio Barraza y cap. de corbeta Curilovic
Finalmente los dos Super Etendard despegaron de la Base Aeronaval Rio Grande, a las 14:34 horas armados con un misil anti-buque AM39 Exocet cada uno. 

Se coordinó con la Fuerza Aérea el reaprovisionaron de combustible de los KC-130 a unas 300 millas náuticas del blanco y continuaron con su ruta prevista.

Arribados al punto de encuentro con el avión cisterna, repostaron combustible y continuaron el vuelo sin inconvenientes, manteniendo los parámetros de navegación prefijados y en completo silencio de radio.


Al llegar a una distancia apropiada, Curilovic y Barraza efectuaron la primera emisión de radar, y encontraron que la flota enemiga aún permanecían en el mismo lugar. El hecho que sendos radares de a bordo de los Super Etendard, ¨captaran tan perfectamente a las naves enemiga¨ significaba que su eco radar era lo suficientemente grande, como para hacerlo, de lo que se deducía que los objetivos eran de tamaño considerable.

A partir de entonces, el sistema de datos electrónico, transmitió toda la información obtenida, al sistema de navegación del misil, que actualizaba, en forma permanente las coordenadas de posición y velocidad del blanco elegido, a fin que el misil, impactase con precisión sobre su objetivo.


Al aproximarse al oeste de la Gran Malvina, descendieron para ocultarse de los radares enemigos. Poco después realizaron una de las maniobras cruciales de la operación: tomar cierta altura para buscar el blanco, de manera tal que su posición y otros detalles quedasen registrados en la computadora que debía planificar la navegación de los Exocet. Afortunadamente permanecía en la misma zona que la informada en horas de la mañana, de manera que los dos aviones, a ras del agua, continuaron aproximándose a su objetivo. Sin saberlo, a babor y a solo tres kilómetros de distancia se hallaba el PAL Hermes. Encontrándose a unas 27 millas náuticas apretaron el lanzador de los misiles y regresaron a su base. El resto ya no estaba en sus manos; dependería de la electrónica de los Exocet y de la habilidad de los británicos para evitar el casi seguro impacto de los misiles en los blancos seleccionado por sus delicados sistemas. 

Cuando los dos Super Etendard (SUE) volaban apenas separados por unos 200 metros. Y ante una señal de Curilovic, oprimieron el botón de disparo.


Los Exocet lanzados por Curilovic y Barraza, una vez desprendidos de las alas, comenzaron su trayectoria hacia el blanco, el portacontenedor Atlantic Conveyor, comandado por el Capitán M.G. Layard. 

Tras los lanzamientos los pilotos aeronavales comenzaron el viraje para retornar a su base.


Los SUE  no fueron molestados ni antes ni después del lanzamiento. Luego de efectuado, y siempre en vuelo rasante, se dirigieron al aeródromo de Puerto Deseado para aterrizar, ya que la distancia a Río Grande era excesiva.


Pero un encuentro imprevisto con el avión tanque, que había permanecido orbitando luego del reabastecimiento en el mismo sitio, permitió reabastecer nuevamente los aviones. Ya de noche, aterrizaron en la Base Aeronaval de Río Grande, (Tierra del Fuego) a las 18:30 hs.

Fue el radar de la fragata tipo 21 Ambuscade quien dio el alerta de que algo se estaba aproximando a gran velocidad hacia la flotilla británica en la cual se hallaba el portaaviones Invincible y otras tres fragatas. 
Ello ocurrió aproximadamente unos 2 minutos 45 segundos antes que los misiles llegaran al lugar. 
Inmediatamente, los buques de guerra y los helicópteros de protección del portaaviones comenzaron a arrojar chaff para confundir a los misiles y alejarlos de sus blancos. Pero el Atlantic Conveyor no tenía chaff, si es que de algo hubiese servido.

El portacontenedores Atlantic Conveyor en sus mejores tiempos
Los tripulantes de la Ambuscade vieron pasar un  Exocet al cual le dispararon infructuosamente con toda su artillería, lo observaron virar y dirigirse hacia el enorme porta contenedores. 

El impacto del misil se produjo exactamente a las 16:35 horas dejando al buque totalmente incendiado con todo su cargamento bélico y a la deriva, produciéndose su hundimiento tres días después, el 28 de mayo de 1982.

El resultado letal misil antibuque Exocet lanzado por la Aviación Naval Argentina el día 25 de mayo de 1982 fecha patria
 Probablemente se hallaba programado desde su lanzamiento para pegar en ese blanco, mientras el otro pudo desviarse y caer al mar. Sabemos sí que al menos uno de ellos penetró en el casco del porta contenedores, detonó e inició un incendio que no pudo ser controlado y que determinaría la suerte del buque y de todo su cargamento, menos el Chinook matrícula ZA 768, que se encontraba en vuelo. 

Grandes pérdidas enemigas

El ataque produjo la muerte de 12 hombres, entre ellos su capitán Ian North, además de la pérdida de 6 Wessex 5, 1 Lynx, los 3 Chinook y una cantidad indeterminada de munición e  implementos básicos para 4500 tropas desembarcadas, más repuestos de aviación para los medios aeronavales en buques de la flota. Merecen detallarse ingentes cantidades de combustible y tanques inflables para su transporte, raciones, carpas para infantería, planchas de aluminio para armar pistas de campaña, equipos desaladores de agua y otros elementos. Gran parte de ellos habían sido trasladados por medios aéreos y navales desde los EE UU a la Isla de Ascensión, desde donde fueron transbordados al porta contenedor para la última etapa del viaje.

El Atlantic Conveyor totalmente quemado y destruído, y con ello, también la jugada británica
 El Invincible, que se hallaba cerca, se salvó por poco, pero el blanco que era pasto de las llamas no era de despreciar: se constituía en el mayor desastre logístico británico ya que sus bodegas albergaban un material que era más que necesario al Brigadier Thompson –particularmente sus helicópteros– que consideraba indispensables para poder movilizar sus tropas en el terreno turboso de las Islas Malvinas, al mismo tiempo que agravó sensiblemente la situación de los medios aéreos de la Task Force.

El terror británico por el mortal sistema de armas Super Etendar + Exocet de Argentina tenía sus causas
 Las primeras noticias las dio la BBC de esa noche, informaban que hubo ataques y que había un buque seriamente dañado. El "Atlantic Conveyor" se había incendiado y fue abandonado.
El letal misil Exocet argentino hizo su trabajo y dejo al buque y su pertrechos militares totalmente destruídos
Quedando un solo Exocet y a fin de evitar un posible daño ante un ataque a Río Grande, el Comando de la Aviación Naval dispuso que una sección de SUE regresara a Comandante Espora para iniciar su adiestramiento en lanzamiento nocturno de misiles, ya que existía la posibilidad de obtener más Exocet. Sería una sorpresa táctica para los buques que operaban impunemente de noche.

El 26 regresaron a Comandante Espora los SUE  3-A-203 y 3-A-204.

2 comentarios :

  1. Treinta años después, el gobierno inglés reconoció publicamente que los dos misiles AM 39 Exocet, lanzados por los aviones Super Etendart argentinos, habian dado en el blanco, a diferencia de las antiguas afirmaciones de que el 2do. misil se había perdido en alta mar.

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  2. En los documentales de reevaluaciòn , se reconoce los mùltiples puntos en los que se podìa haber actuado y ganado. Quizàs, el temor a una participaciòn de los otros miembros de la OTAN ,fuè clave.
    Honor a los caìdos.

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