sábado, 13 de junio de 2015

El ataque aéreo al comando de campaña británico el 13 de junio de 1982


EL ATAQUE AEREO AL COMANDO DE CAMPAÑA BRITANICO EL 13 DE JUNIO DE 1982

El día en que el jefe inglés salvó su vida por un minuto

La situación en el teatro de Operaciones Malvinas

El enemigo ya tenía a la vista la población de Puerto Argentino y avanzaba desde tres direcciones:
Harriet - Tumbledown. Longdon - Wireless Ridge Murrell - Cortley Hill.

Además, una columna de 1.000 hombres y treinta vehículos livianos de apoyo (tipo Scorpion y Land Rover), avanzaba por la península de Freycinet con dirección sur.

La artillería argentina(GA 3 y GA Aerot 4) tiró, en forma casi ininterrumpida, sobre las posiciones enemigas en North Basin, Monte Longdon y Drunken Rocks; también apoyaron el combate del BIM 5 y R 17. Desde sus posiciones, los artilleros vieron el repliegue de parte de la infantería que se retiraba de la primera línea.

Un Hercules abortó un primer intento de aterrizaje, tocó tierra en un segundo intento, a las 19:10 hs. Se bajó un cañón Citefa 155mm y munición. Se ordenó embarcar. Entre el pasaje viajaban los integrantes de la ROA que habías sido desactivada el día anterior y los efectivos reemplazados de la batería. Una alarma roja obligó a suspender la operación, cortar motor y buscar refugio. A las 20:00, se ordenó nuevamente el embarque, dando prioridad a los heridos en camilla; se vieron bengalas en la aldea; el teniente Reyes, el CP Cardoso y el C Albornoz no pudieron embarcar. Este fue el último cruce del conflicto.

El jefe de escuadrón comentó: - ya no hay como pararlos, tienen mejores medios a su disposición, mientras el duelo de artillería continuaba. Estaba fallando el abastecimiento de agua debido a la rotura de las cañerías.

El Ejército se replegaba; el enemigo estaba a 3,5 Km de los límites de la aldea; las avanzadas se hallaban a la altura del ex-cuartel de los Royal Marines en Moody Brook.

Ataque aéreos en apoyo a las fuerzas terrestres

Cuatro A-4B Skyhawk, indicativo "Nene", armados con tres bombas BRP. Misión: tropas Monte Dos Hermanas. Tripulación: (1) Capitán Antonio Zelaya, (C-230); (2) Teniente Omar Gelardi, (C-227); (3) Teniente Luis Cervera, (C-212); (4) Alférez Guillermo Dellepiane, (C-221). Despegaron de San Julián, a las 10:35. En el reabastecimiento, regresó el guía por absorción de combustible en la turbina. Los "Nene" quedaron a cargo del Nº 3, Teniente Cervera.

Partieron hacia el objetivo material, donde llegaron detrás de los "Chispa".

Cuatro A-4B Skyhawk, indicativo "Chispa", armados con tres bombas BRP. Misión: tropas en el Monte Dos Hermanas. Tripulación: (1) Capitán Carlos Varela, (C-222); (2) Teniente Mario Roca, (C-250); (3) Teniente Sergio Mayor, (C-235); Alférez Marcelo Moroni, (C-237). Despegaron de San Julián a las 10:41. Navegación y reabastecimiento normal.

Los reabastecedores

Hercules KC-130, TC-69. Tripulación: Vicecomodoro Luis Litrenta, Capitán Guillermo Distéfanis, Mayor Francisco Mensi, Cabo Principal Juan Perón, Cabo Principal Juan Tello, Suboficial Auxiliar Hugo González, Suboficial Auxiliar Vicente Luis Reynoso, Suboficial Auxiliar Manuel Lombino. Despegó de Río Gallegos a las 09:15 y se dirigió al puesto de control de reabastecimiento aéreo al regreso de los A-4B Skyhawk.

Hercules KC-130, TC-70. Tripulación: Vicecomodoro Eduardo Pessana, Primer Teniente Gerardo Vaccaro, Mayor Eduardo Gómez, Cabo Principal Mario Cemino, Cabo Principal Francisco Martínez, Suboficial Auxiliar Oscar Ardizzoni, Suboficial Auxiliar Mario Amengual, Suboficial Principal Andrés Manyszyn. Despegó de Río Gallegos, a las 09:15, arribó a las 14:25.

Relata: Cap.Carlos Varela

-En el reabastecimiento se notó la experiencia acumulada en todas las misiones , anteriores ya que se la hizo en poco tiempo y sin hablar una sola palabra, como autómatas, yo tenía un avión sin pintar, el único, por lo que lo apodamos “El Tordillo” por lo que resulto fácil formar a mis numerales, en el rasante sobre el mar encontramos llovizna lo que hacía que mi avión se perdiese de vista, pero no mi estela sobre el agua, de acuerdo a lo que luego me comento Cervera, entramospor el Noroeste sobre la península San Luis encontrando casi de inmediato a un Sea King Ingles al cual le pase muy cerca, mi objetivo estaba en la parte noroeste de la ladera de los cerros conocidos como “Dos Hermanas”, sobre el terreno navegamos a muy baja altura, mi hora de ataque era a las 12:15, a las 12:13 el operador del radar de Malvinas pregunto si había alguien en la frecuencia a lo que solo yo conteste con mi indicativo

-CHISPA

-Inmediatamente me informa

-¡Atento CHISPA, tiene una PAC de Harrier al este de Puerto Argentino a unas 15 millas, hay otra al norte de la entrada de la Bahía de la Maravilla, una tercera, al sur a la altura de Bahía Agradable y una cuarta al norte de la entrada al Estrecho de San Carlos!

El capitán Varela tripulaba un A-4B sin pintar, recubierto por pintura antióxido bautizado como ¨El Tordillo¨

-La situación no podría ser más tétrica, tuve un segundo de indecisión, pensando que muchos de los que comandaba podrían no regresar si continuaba, pero luego pensé que un piloto de combate no puede volverse a dos minutos del blanco y seguí hacia el objetivo mientras le pedía al operador que me mantuviese informado sobre las PAC, me dijo que no me tenía en pantalla debido a que volábamos a baja altura, lo que me tranquilizo porque al enemigo también le resultaría difícil detectarnos, se ve que sus observadores adelantados eran efectivos por que dos de esas patrullas pusieron rumbo hacia nosotros, unos 30 segundos antes del blanco me hizo aumentar mi concentración un soldado Ingles que asomo sobre una loma caminando distraídamente que al verme quedo tan sorprendido que no se movió, podría decir que claramente su cara de sorpresa, del otro lado de la elevación observe una especie de campamento color verde, armazones de radar y helicópteros estacionados, aparentemente estaban muy tranquilos y nadie los molestaba los puse dentro de mi mira y arroje mis bombas mientras ordenaba a mis numerales hacer lo mismo.



Relata : Teniente ¨Tucu¨ Cervera

Mi escuadrilla despego primero sin el Alférez Dellepiane que tuvo que cambiar de avión por una falla que hubo en la puesta en marcha, una vez subsanado el inconveniente despego luego con la escuadrilla del Capitán Varela, en la navegación hasta el reabastecedor, los pensamientos y recuerdos para con mi familia fueron infinitos, ya que era el único momento del vuelo que podía distraer mi atención en mis sentimientos hacia ellos.

En absoluto silencio de radio procedimos a realizar el reabastecimiento de nuestros aviones y fue cuando vi a mi jefe de escuadrilla Capitán Zelaya sin completar su recarga, desacoplar en forma violenta y comenzar un brusco descenso; consultado lo ocurrido, me contesta que tenía una sobre temperatura en el reactor debido a la ingesta de combustible por una fuga en el reabastecimiento y ya que en esas condiciones no podía continuar con la misión tuvo que regresar a la base y nuevamente quedé al mando de la escuadrilla para cumplimentar la misión asignada.

A partir de esos momentos el Capitán Varela a cargo de la escuadrilla ¨Chispa¨ me pide ir adelante debido a su mayor experiencia, así, él paso a comandar el ataque y yo debía mantenerme a 15/30 segundos atrás, para no tragarme las esquirlas de sus bombas.


Terminado el reabastecimiento de todos los aviones comenzamos el descenso manteniéndome a la vista de los Chispas y controlando mi navegador OMEGA si nos manteníamos en la ruta correcta, cosa que se cumplió al pie de la letra en tiempo y espacio.

El descenso se dificultaba debido a la nubosidad en varias capas que se encontraba en la zona, cuando los Chispas perforaban la capa yo los perdía de vista, era entonces donde yo me aferraba al régimen de descenso y rumbo que llevábamos hasta salir de las nubes y encontrar a los Chispas adelante y abajo mío, así de esta forma pasamos aproximadamente cinco capas de nubes.

Una vez a ras del agua me era más fácil mantenerme a la vista de la escuadrilla que me precedía debido a que ellos iban tan bajo, que el chorro de sus reactores dejaban una notable estela en el agua, como si fueran cuatro lanchas, era realmente impresionante verlos tan pegados al agua. Así llegamos a la Isla Soledad por la parte noreste y entramos de norte a sur, ya sobrevolando tierra firme escuchamos al controlador de nuestro radar en Malvinas preguntando ¿ hay alguien en el aire? A lo que respondimos los dos jefes de escuadrillas dando nuestro rumbo de aproximación y posteriores intenciones con respecto al objetivo a batir.

Ataque al campamento británico de la escuadrilla Chipa-Nene del 13 de junio de 1982
Fue entonces cuando el radar nos da la valiosísima información donde estaban las patrullas aéreas de combate (PAC) inglesas; una sección de Sea Harrier sobrevolando en la zona de Bahía Agradable, una en la desembocadura sur y otra en la desembocadura norte del estrecho de San Carlos, cosa que nos hacia ver que estábamos rodeados y que no tendríamos por donde salir después del ataque.

Contemplando la situación, le dije al Capitán Varela que si le parecía bien volviéramos por el mismo lugar que habíamos entrado sabiendo que estaba desprotegido, corriendo el riesgo al hacer un 180º sobre el enemigo, pero desde ya menos peligroso que las PAC, a lo que contesto afirmativamente.

Mientras transcurría nuestra breve comunicación, ya estábamos muy cerca del objetivo y cada vez se me hacia más complejo seguir y mantener la distancia con los Chispas, ya que los cambios de rumbo eran frecuentes y lo ondulado del terreno no me permitía verlos con claridad. Yo empeñado en eso, me llenó de sorpresa cuando escucho al Capitán Varela dar la orden a su escuadrilla de ¨ tirar!!, tirar!!¨, fijo mi atención en ellos y veo las explosiones de las doce bombas lanzadas. Fue entonces cuando bruscamente y lamentándome por mis numerales, puse rumbo hacia las explosiones ya que allí estaba nuestro objetivo.

Ya en la aproximación final comencé a disparar mis cañones como medida preventiva y defensiva ya que el avispero de los Ingleses había sido tocado y sorprendido con la guardia baja. Ya estando muy próximo al objetivo el humo de las bombas de los Chispas no me permitía ver con claridad el mismo y sobrevolando el lugar, ví aproximadamente unos 4 o 5 helicópteros destruidos como así también casillas y refugios; observando al mismo tiempo como tropas inglesas corrían en todas direcciones, por lo que decidí no tirar ya que me parecía un desperdicio hacerlo donde ya todo estaba prácticamente destruido.

El comandante de las fuerzas británica gral J.Moore
Pasado el humo y la confusión reinante ví más helicópteros y tropas que ya comenzaban a correr y ahí fue donde di la orden a mi escuadrilla de lanzar nuestras bombas. En mi escape me cruce con un helicóptero Sea KING que volaba en forma perpendicular de derecha a izquierda a la misma altura mía; como yo traía la mira regulada con 260 mils para bombardeo rasante, comencé a disparar a ojo con mis cañones y veía el reguero de munición trazante perderse en esa mole que es el Sea King; ya estando muy cerca del helicóptero cuyo piloto llevaba casco celeste y punto de chocarlo se terminó mi munición y pude esquivarlo con cierta facilidad.

Relata: Teniente Sergio Mayor

"Nunca sabíamos qué era exactamente el blanco. Sólo si era terrestre o marítimo. Para ese día teníamos asignado un ataque terrestre a las 12.15. Salimos ocho aviones, pero por un problema uno se volvió. Yo era el numeral tres e iba detrás del líder, que era el capitán Varela. Volamos todo el tiempo a dos o tres metros de altura sobre el agua y sin comunicarnos por radio, ya que era la única manera de que los ingleses no nos detectaran".

Cuando estaban llegando a las islas, en la radio se escuchó la voz del operador del radar de Malvinas, que preguntaba:

—¿Hay alguien en frecuencia?

—Los "Chispas"—, respondió el jefe de escuadrilla Varela, refiriéndose al nombre en clave que tenían asignado para esa misión, luego de dudar un segundo porque preferían no hablar por radio para evitar delatarse. Varela agregó una pregunta:

—¿Usted nos tiene en pantalla?
—No.
—Entonces ellos (por los ingleses) tampoco.

Al llegar a la isla los aviones siguieron con el vuelo rasante, pero ya no a una altitud fija, porque debían contornear las irregularidades del terreno, siempre a unos 800 kilómetros por hora y separados a 10 metros de distancia uno del otro. Cuando cruzaron Bahía Anunciación, que es la siguiente hacia el norte luego de la de Puerto Argentino, Mayor vio un muelle, una casa y un helicóptero en funcionamiento.

"Inmediatamente después de verlo, el radar empezó a anunciar las distintas PAC (Patrulla Aérea de Combate) que venían hacia nosotros. En total serían unos seis aviones Sea Harrier. El helicóptero dio el alerta"

—¿Qué piensa un piloto en el momento que se entera que otro avión viene a derribarlo?
—La sensación es: "Que me dejen llegar al blanco para que valga la pena el esfuerzo".

Entonces Varela se encontró de frente con un soldado inglés que se quedó paralizado mientras los aviones lo peinaban. Era el anuncio de que habían llegado: un campamento inglés con una hilera de carpas a un lado y una hilera de helicópteros al otro. Menos de un segundo después cada uno de los siete aviones descargaron sus tres BRP, bombas de 250 kilos, de acción retardada por un paracaídas que se abre al soltarla. En ese momento Mayor sintió la explosión de un misil entre su avión y el de Varela. Vio que Varela se "alivianaba", desprendiéndose de los tanques de combustible de reserva que cuelgan en las alas y de los porta-misiles que cuelgan del fuselaje. Lo imitaron los otros seis aviones que lo seguían. Desde el campamento todos les disparaban con sus ametralladoras.

Varela hizo una curva en "U" y emprendió el regreso por donde había venido, disparando con sus ametralladoras. Los demás lo siguieron. "Vi que desde un helicóptero me disparaban, lo encaré y le disparé. Veía las manchitas marrones en el fuselaje que le iba dejando. Eran los impactos. Eso habrá durado una fracción de segundo."


El campamento de Moore había sido detectado por el radar argentino de Malvinas debido al gran movimiento de helicópteros —al momento del ataque habían más de 20— y así se habían fijado las coordenadas del blanco. Pero ninguno de los pilotos sabía antes del ataque que allí estaba Moore, el jefe de las tropas británicas. Solo se enteraron de esto meses después. "Gracias a ese bombardeo se retrasó la embestida final contra Puerto Argentino", asegura Mayor, quien revela que "antes de salir ya sabíamos que Puerto Argentino estaba a punto de caer".


La hora de vuelo de regreso cada cual la hizo por su cuenta, ya que la formación había quedado desarmada. Tenían el combustible justo para llegar. Excepto el último avión de la cuadrilla, que era el que había recibido más fuego. Tenía su tanque averiado y tuvo que realizar la última media hora de vuelo "enchufado" a un Hercules de que le pasaba combustible, mientras el tanque seguía perdiendo.

El Alférez Dellepiane sin los tanques suplementarios y voló en zigzag con rumbo 360º, hasta la salida de la Isla Soledad; luego, puso rumbo 290º, localizando una fragata detenida en la boca Norte del Estrecho de San Carlos. Colocó rumbo 250º, voló veinte minutos más y se dirigió al reabastecedor, con nivel de vuelo 420. Observó que el escaso combustible remanente no alcanzaba para llegar al Hercules KC-130. Al informar la novedad, el vicecomodoro Litrenta se lanzó hacia Malvinas a buscarlo. Se encontraron, pudo engancharse al  avión reabastecedor y llegar al continente sano y salvo.


Esta heroica misión  fue la última del conflicto para los A-4 Skyhawks argentinos, el 14 de junio, las heróicas tropas terrestres argentinas sin refuerzos, tuviero que deponer las armas.

La heróica Fuerza Aérea y la Aviación Naval Argentina le hicieron un duro costo a la flota británica la cual creyó que lo suyo sería un placentero paseo por las costas de nuestras Islas Malvinas.

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